Piero Paolo Onetto MuñozEl era con quien compartía mis días, y así sin más un día me dejó...llegó a mi placidamente sin mayores tormentos, compartimos pasiones, poemas, libros, canciones, cantos de aves, sonidos de campanas de Iglesias domingueras ;confundidas en el aire porteño con el sonido del camión del gas. Canciones de Silvio que venian de otro cerro trasladadas por la brisa marina hasta nuestros oídos, sabados de rock setenteros y ochenteros acompañados de un buen pisco sour, en las noches terminabamos bailando solos, riendonos de los vecinos que por la ventana sin cortina veian el show gratuito.
Deshicimos e hicimos la cama mil veces, cocinamos un sin fin de asados, invitamos a tanta a gente a conocer nuestro hogar compartido, recorrimos un poco del norte llegamos hasta San Pedro de Atacama donde el silencio de la vida hace que te encuentres con Dios, nos perdimos en el Sur, el motor de un auto nos dejó botados en plena carretera ardiente de verano, pernoctamos a la orilla de un hermoso lago, la luna nos acompaño tanta veces...
En el Elqui, nos refugiamos en un lugar cobijados por una gran montaña, el río furioso en las noches nos despertaba recordandonos la fuerza de la naturaleza, recibimos el sol del Elqui con un mantra indú, anduvimos cazando ovnis en las noches, y buscando ver zorros y leones misticos en lo alto de esas bellas montañas...
Bordeamos el lago Llanquihue, recorriendo las antiguas haciendas alemanas, nos tomamos una buena Kunstman en Valdivia, nos vimos una espectacular película en el cine de la Universidad Austral.
Nos quemamos hasta quedar morochos, en la playa de Maitencillo.
Anduvimos recorriendo el Barrio Bellavista en Santiago, lugar donde Piero creció y vivió, donde está su casa materna, rodeada de galerías, envuelta en enrredaderas, una casa antigua donde aun te recibe la mejor suegra, la mami, la tía, con una gran sonrrisa , un tremendo abrazo , y sus queques y kuchenes humeando en el horno de la incréible cocina. El limonero del patio central que da las mejores limonadas y sours. En este Barrio me contaba Piero vivió sus primeras historias de amor, de estudios, amigos y trabajos...y las casas que hoy son prestigiosos restaurantes, eran las casas de connotadas familias de clase media alta de aquella época de los stenta y ochenta, ahí vivían sus amigos, sus pololas...todo esto está hoy tan cambiado.
Su padre hombre muy singular psiquiatra y paraspicólogo que dejó un gran legado, aun está en esa casa, su presencia omnipresente se respira profundamente. Esta casa está en la plaza Camilo Mori, centro hoy de obras de teatro callejeras, trovadores y artistas varios.
Tambien nuestra brecha generacional era motivo de compartir , intercambiar y por que no de discutir el cambio de los tiempos...
Todos estos momentos me otorgan una felicidad inmensa, me siento viva, los traigo al presente cada vez que quiero, o cuando la ocasión así lo amerita.
Piero:
Este domingo 4 de diciembre ya será un año que no estas aquí, tu recorrido de casi 45 años por esta tierra, al parecer te bastaron, tu reloj biológico llegó a su fin un sábado...04-12-2004 a los 44 años, es una cifra numérica con muchos cuatros, la numerología es algo que me atrae.
Piero Soy feliz de haberte acompañado los ultimos tres años por este pasaje finito, soy feliz de haberte conocido, eres y hablo en presente porque siempre siento que andas por aquí en el aire, en el ambiente hay mucho de Piero, en la música que era lo que mas te apasionaba, y en la imagenes capturadas por tu cámara de video profesional, en las películas, en las escenas de la vida que contemplabas preferiblemente a través de la pantalla.
Aun, asi , te confiezo no terninamos por acostumbrarnos y hablo de mi, de la familia y de los amigos, es que dejaste una huella profunda y eso me alegra pues es lo que definitivamente ha dejado algo de ti en nuestras vidas.
Se andarás por ahí, para seguir tirandome buenas vibras, se que llevo en mi una fuerza de vivir inmensa que se sumo a la tuya...a la que me dejaste al partir...
Te amo mucho y hasta siempre...
Claudia (Tu pollo)